La Empresa Familiar y su espíritu emprendedor

Cada época en la historia de la humanidad ha tenido unos retos que se materializan de distintas maneras en diferentes áreas de la vida, los negocios, las interacciones humanas, lo económico, lo político, lo social, lo religioso, entre otros.

Una característica que hasta el momento ha sido evidente en nuestro siglo XXI, es la agilidad con que se mueve el mundo. Hace aproximadamente 20 años las empresas se podían dar el lujo de demorarse 2 o 3 años en procesos de investigación y desarrollo para lanzar un nuevo celular con pequeños cambios, hoy en día la agilidad con la que se mueve el mundo ha obligado a acelerar la forma en que funcionan los negocios. De la misma manera las empresas familiares, sobre todo aquellas que lleven más de 15 años en el mercado, deben volverse más ágiles e innovadoras, deben estar en constante cambio y renovación. Hoy en día las organizaciones no compiten solo con aquellas del mismo sector, que tengan la misma experiencia y reconocimiento y que lleven los mismos años en el mercado; hoy en día también compiten con el jóven de 21 años que acaba de salir de la universidad y se le ocurrió crear una aplicación que promete revolucionar el mercado, con un buen inversionista y al cabo de dos de años tendrá unos niveles exponenciales en el crecimiento en ventas, superiores incluso a la empresa familiar que lleva 20 años en el mercado. Ese es el mundo en el que vivimos hoy en día y ese es el mundo en el que compiten las empresas hoy en día, razón por la cuál las empresas de familia deben aprender a funcionar bajo dinámicas de mayor agilidad y para esto las generaciones más jovenes se convierten en el mejor aliado.


Señor lector, quiero hacer énfasis en las empresas familiares que llevan en el mercado 20 años en adelante, porque es allí en donde vamos a encontrar las más grandes diferencias.


Los fundadores de esas empresas también fueron emprendedores en su momento, pero todavía no los llamábamos así, el uso de las palabras emprendedor y emprendimiento es de este siglo. La dinámica de los negocios hace 20 años era muy distinta, la forma cómo nos comunicábamos (cartas, teléfonos fijos, entre otros) y la facilidad de hacer conexiones entre naciones que estában al otro lado del mundo, era diametralmente distinta. Podríamos decir que esas generaciones tenían menos facilidades para arrancar un negocio, no existían las aceleradoras, incubadoras o los ángeles inversionistas como los conocemos hoy en día, habían entidades que podrían ser similares, sin embargo el ecosistema de creación de empresa que había en ese momento, estaba dotado de menos herramientas y facilidades, porque en su momento tampoco fueron necesarias, era un mundo distinto.


Lo anterior no hace que sean más o menos sobresalientes que las nuevas generaciones de emprendedores, solo nos deja ver que las dinámicas han cambiado y que el éxito o fracaso de las empresas está fuertemente influenciado por la capacidad de observar, analizar, entender y actuar sobre los cambios, las oportunidades y hoy en día, mucho más que hace unos años, la agilidad con la que nos movemos.


Hoy más que nunca, debemos recordar que nada es seguro y que en cualquier momento puede ocurrir algún cambio en el mundo (Covid-19) que produzca impactos en muy poco tiempo, siendo así, ¿cómo podrían esas empresas familiares que llevan más de 20 años en el mercado empezar a ser más ágiles?


Mentalidad

Conexión intergeneracional

Formación

Experimentación constante


Señor lector, pueden las palabras anteriores no tener sentido por sí solas, pero son la clave para lograr el agilismo en estas organizaciones.



En primer lugar, está la mentalidad. Es lo más importante en este proceso, se deben empezar a modificar los patrones mentales que tenemos preconcebidos. Lograr que, sobre todo, la generación de fundadores crea que es necesario hacer cambios para entrar en una dinámica de agilidad, que entre en coherencia con el mundo de los negocios hoy en día. Quitar de la cabeza frases como “yo siempre he hecho las cosas así y así me han funcionado”, “mire todo lo que he logrado, haciendo las cosas como las he hecho hasta el momento”. Recordemos que nada es seguro, por lo que hacer las cosas como las hemos hecho hasta el momento, tampoco nos va a asegurar que sigamos otros 20 años más en el mercado y si podemos entrar en riesgo de ser reemplazados por algún emprendimiento.


Luego tenemos, la conexión intergeneracional. Las generaciones más jóvenes por naturaleza disfrutan los retos, los cambios, la exploración constante, por lo que serán el aliado ideal para fomentar el espíritu emprendedor. Por un lado, es importante que los padres empiecen a soltar el poder de forma paulatina y teniendo en cuenta un proceso, que crean en las generaciones más jóvenes, que los empoderen, que les transmitan a sus hijos ese espíritu emprendedor que ellos tuvieron hace unos años, que los hijos conozcan los orígenes de la empresa, su historia, sus éxitos y fracasos más sobresalientes, y desde allí, que ellos sepan qué significa emprender y cómo ellos pueden ser emprendedores en la empresa (intraemprendedores). Por su parte, los hijos deben entender que el proceso de conexión con la generación saliente toma tiempo, dedicación, esfuerzo y algunas discusiones. Los hijos deben aprender a ser pacientes e ir construyendo esa confianza con trabajo, tolerancia y dedicación.


En ese mismo orden de ideas, la formación será también una parte clave del proceso. No se trata solo de irradiar el espíritu emprendedor, sino también de formarlo. Es importante que las generaciones más jóvenes entren en un proceso de aprendizaje continuo que puede darse de distintas maneras: educación formal (cursos, posgrados), experiencia externa (desarrollo de emprendimientos o trabajar en un emprendimiento), experiencia interna (trabajar en la empresa en algún proyecto de cambio que implique la generación de nuevas ideas y la experimentación), o la exploración constante (asistencia a ferias, eventos, lectura de noticias, entre otros).


Finalmente y no menos importante, está la experimentación constante. Este es uno de los atributos más importantes de los emprendimientos hoy en día, están en constante experimentación, probando y aprendiendo rápidamente de su entorno. Esto lo logran, entre otras razones, porque sus estructuras son menos robustas y pueden tomar decisiones y moverse de manera más rápida. Esto no necesariamente está atado al número de empleados, sino a nuevas formas de trabajar con estructuras organizacionales más ágiles. Dicha mentalidad de experimentación y pruebas rápidas, se puede desarrollar con las nuevas generaciones en proyectos de innovación particulares.


Tengamos en cuenta estas claves para lograr que las empresas familiares, logren acomodarse a una dinámica de mayor agilidad, que busque mantenerlas en el mercado, pero sobre todo hacerlas más competitivas, ya que su experiencia y la capacidad de ser ágiles podrá ser el mayor diferenciador frente a los emprendimientos y otras empresas del sector.


Señor empresario, así su empresa sea muy grande, lleve 20 años o más en el mercado y tenga una gran experiencia, busque siempre mantener el espíritu y la cultura emprendedora.


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