Conociendo a la Empresa Familiar, lo bueno y lo no tan bueno

Hace un tiempo me encontraba tomando un café en un restaurante que me gusta y al que suelo ir con relativa frecuencia. Cuando llamé al mesero para pedirle la cuenta, noté que se acercó a mi mesa un señor de mayor edad diciéndole al mesero: “hijo, déjame yo lo atiendo”. Al escuchar esto le pregunté al señor que si él era el dueño del negocio, a lo que me respondió que sí. Luego de esto empezamos a conversar sobre los negocios familiares y sus retos, para mi sorpresa el señor no tenía del todo claro que tenía un negocio familiar, solo que había vivido y estaba viviendo todos los retos de una empresa de estas características, y que de haber sabido que había alguien que lo podía ayudar, lo habría buscado hace mucho tiempo.


Lo anterior me hizo pensar que muchas empresas no tienen claro que están en negocios familiares, pero sobre todo no tienen claro que tienen unos retos particulares y que existe toda una rama en el mundo de los negocios que está dedicada a atender dichos retos, con una serie de mecanismos, normas, reglas, acuerdos y herramientas para la sostenibilidad familiar y empresarial. Porque definitivamente no es lo mismo hablar de planeación estratégica, comunicación, toma de decisiones, rendición de cuentas, entre otros, en una empresa que no es familiar, a hablar de estos mismos temas en una empresa que sí es familiar.


Si a esto le sumamos que del total de empresas que existen en el mundo, entre un 70% y un 90% son familiares, y que solo 1 de cada 10 de estas empresas logra pasar a la segunda generación, estamos hablando de un gran número de empresas con una alta probabilidad de desaparecer por desconocimiento o mala gestión de sus asuntos familiares.


Y entonces ¿qué es una Empresa Familiar?


Una empresa familiar es aquella en la que mínimo el 51% de las acciones de la compañía están en manos de una o más familias, que además de tener la participación, ejercen el control mayoritario y el gobierno sobre la empresa. Adicional a esto uno de los principales objetivos de estas empresas es la continuidad del negocio en manos de la siguiente generación para preservar el patrimonio familiar.


Lo bueno de ser parte de una Empresa Familiar


Ser parte de una de estas empresas, significa la concepción de un proyecto de vida de varias generaciones, lo que la dota de una fortaleza y resiliencia inigualables. Son empresas que tienen propósitos superiores y que casi siempre consiguen transmitir los valores familiares a la cultura empresarial, logrando mayor cercanía con el cliente, flexibilidad y la capacidad de planificar a largo plazo.


Lo no tan bueno de ser parte de una Empresa Familiar


Lo que las hace tan especiales también las dota de unas complejidades particulares, que podríamos resumir principalmente en tres:


  1. El factor emocional e histórico familiar que impacta sobre las decisiones del negocio y que en algunos momentos imparcializa las decisiones.

  2. El proceso de cambio generacional, en el que la generación actual le pasa la dirección de la empresa a la generación más jóven. La asignación salarial, los procesos de toma de decisión, la alineación de la visión entre las generaciones, la decisión sobre quién será el próximo CEO, entre otros, son varios de los principales retos de este proceso.

  3. La falta de acuerdos y alineación entre los familiares que genera discusiones y problemas que atentan contra la sostenibilidad del negocio y de la familia.


Para concluir, las Empresas Familiares como la del señor del restaurante, necesitan una serie de mecanismos, normas, reglas, acuerdos y herramientas que propendan por la sostenibilidad de la Familia Empresaria y de la Empresa Familiar para que cumplan su propósito superior y logren transmitir el legado generación tras generación.



Autor

Paula Rengifo

CPO - Ownners


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